Asesoramiento de empresas: el patrimonio personal y el de la sociedad

Aunque los que nos dedicamos al asesoramiento de empresas y autónomos insistimos en ello hay personas que siguen sin ver la diferencia. “¿Que distinción hay entre mi patrimonio personal y el de mi empresa? Si yo soy el dueño“. Esta duda podría parecer lógica, si la empresa es nuestra, por que no íbamos a poder usar sus recursos para uso personal, pero lo cierto es que es un razonamiento erróneo.

El dinero entre las cuentas de una sociedad y las de un socio no puede fluir libremente si no queremos tener problemas legales. Aunque una sociedad o una empresa tenga un único socio o dueño hay que seguir algunos pasos para retirar el dinero de la misma. Aunque se posea el 100% de una entidad no se pueden combinar el patrimonio personal con el patrimonio del negocio. No hay que olvidar que una empresa es una personalidad jurídica propia (aunque poseamos el 100% de la sociedad).

¿Cómo se pasa el patrimonio de las empresas a los particulares?

  • Si se quiere retirar dinero de una sociedad habrá que hacer un reparto de dividendos, es decir entregar una cantidad de dinero a cada uno de los socios en función de su participación. ¿Qué significa esto? Que si tenemos una sociedad y repartimos dividendos tendremos que incluirlo en nuestra declaración de la renta y retener IRPF, a pesar de que ese dinero ya lo haya tributado la empresa pagando el impuesto de sociedades. Es decir, aunque sea nuestra empresa los cobraremos igual que si fueran acciones de una gran compañía.
  • Otra opción es la reducción de capital. De esta forma podremos retirar una cantidad aportada previamente que nada tendrá que ver con los beneficios de la entidad. De esta forma no se deberá tributar en la declaración de la renta por las cantidades recibidas, pero estas deberán guardar una relacion con el dinero aportado previamente.
  • La última de las opciones obedece a la cuota de liquidación, que es la fórmula que se lleva a cabo si la empresa se va a cerrar. El dinero que quede después de pagar todas las deudas de la sociedad se reparte a cada socio como ‘cuota de liquidación’. En este caso se tributa solo por la parte que exceda a la portación. Es decir, si hemos aportado 1000 euros para crear la empresa y la cuota de liquidación son 1500€ solo tributaremos por esos 500€ extra.

¿La solución si se trata de un negocio pequeño y unipersonal? Hacerse autónomo, de esta manera seguiremos siendo un único sujeto jurídico y seguir siendo titulares de todo patrimonio. Y, sobre todo, para no hacerse ningún lío, recurrir a una asesoría jurídica que acompañe todos estos procesos.

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