Cuando hablamos de contratos a tiempo parcial, se nos viene a la cabeza personas que trabajan una jornada inferior a la completa, todos los días de la semana (por ejemplo, una trabajadora de la limpieza que trabaja cuatro horas al día de lunes a viernes). A este contrato a tiempo parcial se le denomina trabajo a tiempo parcial horizontal.

Nada más lejos de la realidad. También existen contratos a tiempo parcial en los que se realiza una jornada completa pero concentrada en determinados días laborables, cotizando por meses enteros. Es lo que se denomina trabajo a tiempo parcial vertical (por ejemplo, esa misma trabajadora de la limpieza que trabaja ocho horas al día viernes y sábados; los domingos hace cuatro horas).

En este tipo de contratos sólo cambian el número de días trabajados, pero las horas y el sueldo en un periodo determinado pueden ser los mismos. Los contratos a tiempo parcial penalizan mayoritariamente a las mujeres, que son las que se acogen a este tipo de contratación. Esta diferenciación entre ambos tipos de trabajo ha generado dos consecuencias injustas, corregidas por los tribunales:

Duración de la prestación por desempleo

Para calcular cuánto tiempo dura la prestación por desempleo sólo se tienen en cuenta los días trabajados y, por tanto, cotizados. Esto afecta a los trabajadores a tiempo parcial vertical, que trabajan menos días pero cotizan por la misma cantidad, por lo que la perciben durante menos tiempo.

Cómputo de la indemnización por despido

Otra diferencia importante se produce al calcular la indemnización por despido, ya que dependiendo del método utilizado (antigüedad o al tiempo de trabajo efectivo), el resultado para los trabajadores es distinto según si el trabajo a tiempo parcial es eventual o permanente (cuando no debiera ser así).

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Contratos a tiempo parcial: cuestiones problemáticas
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