¿Cómo funciona el impuesto de patrimonio?

Erróneamente llamado “impuesto a las grandes fortunas“, el impuesto de patrimonio lo deben pagar todos aquellos contribuyentes que superen ciertos límites en lo que refiere a la cantidad de posesiones que posea una persona física. Es decir, incluye bienes y derechos, por lo que no se trata de un impuesto sobre la renta o sobre la cantidad de dinero que se ingrese.

Están obligados a pagarlos quienes residen en España o quienes, incluso viviendo en el extranjero, tienen posesiones que superan este límite en el territorio español. Es decir, prácticamente todo el mundo que posea algún tipo de propiedad en nuestro país estaría, en teoría, obligado a pagar este gravamen, sin embargo a efectos prácticos hay un umbral mínimo bajo el cual el tipo sería del 0%.

¿Cuál es el límite?

Este límite estaría fijado en los 700.000 euros, teniendo en cuenta que se trata siempre del valor de las posesiones y no de lo que se ingrese en sí. Además, en esa cantidad no estarían incluidos hasta 300.000 de la vivienda habitual. ¿Qué deducimos con esto? Que realmente la gran mayoría de contribuyentes no está obligado a pagar este impuesto y que por eso se le ha puesto el título de “impuesto a las grandes fortunas”.

También hay que tener en cuenta que este impuesto siempre ha estado bajo sospecha. Y es que aunque la teoría dice que las personas que superen ese umbral de 700.000 euros deberían pagarlo, en la práctica es un impuesto que no se recauda en su totalidad. Transferido a las Comunidades Autónomas, es habitual que ese patrimonio se camufle en torno a sociedades o a empresas para evitar la tributación.

Por último, y como siempre, recordamos que ante cualquier duda fiscal y antes de incurrir en problemas con la hacienda pública lo ideal es acudir a asesores expertos como los nuestros que te asesorarán en los respectivo a cualquier impuesto y buscarán la opción más beneficiosa para los interesa económicos de la persona.

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